Instalar pladur y cómo montar pared y techo explicado al detalle

Instalar pladur y cómo montar pared y techo explicado al detalle

El pladur se ha convertido en uno de los materiales estrella para la construcción y la reforma gracias a su versatilidad, rapidez de instalación y acabado limpio. Desde levantar tabiques interiores hasta crear falsos techos o revestir paredes, trabajar con placas de yeso laminado permite transformar cualquier estancia sin necesidad de obras complejas ni tiempos de secado prolongados. 

Por eso instalar pladur es la opción preferida tanto de profesionales como de aficionados al bricolaje que quieren renovar su casa de forma práctica y eficiente. 

En este artículo te mostramos todos los secretos que necesitas para instalar pladur como un profesional: cómo montar una pared o un techo y qué herramientas y equipamiento serán imprescindibles para conseguir un resultado impecable.

Qué es el pladur exactamente

Antes de abordar los aspectos técnicos y aprender cómo instalar pladur, resulta muy útil detenerse un momento para comprender qué tenemos entre manos. 

Aunque utilizamos el término "placas de pladur" de forma genérica, en realidad nos referimos a las placas de yeso laminado (PYL), un sistema constructivo que combina un alma de yeso con capas externas de celulosa especial. 

Esta composición permite obtener superficies lisas, versátiles y robustas, capaces de transformarse tanto en una estantería de diseño como en un tabique con altas prestaciones acústicas.

Ventajas frente a la construcción tradicional

Instalar pladur en vez del ladrillo no es una moda pasajera, sino una decisión práctica basada en la eficiencia. Quien se plantea una reforma busca optimizar recursos y minimizar molestias, y aquí es donde la construcción en seco marca la diferencia.

  • Velocidad de montaje: instalar pladur no solo es rápido, además los tiempos se reducen drásticamente al eliminar las esperas de fraguado típicas del cemento o el yeso húmedo.
  • Limpieza en la obra: al ser un proceso seco, la generación de escombros y polvo es mínima comparada con la albañilería tradicional, lo que facilita la convivencia con la reforma.
  • Aislamiento eficaz: una de las grandes virtudes de instalar pladur en una pared es la creación de una cámara intermedia. Este espacio es ideal para alojar lana de roca o fibra de vidrio, elevando el confort térmico y acústico sin necesidad de construir muros excesivamente gruesos.
  • Acabados perfectos: las placas ofrecen una planimetría que difícilmente se consigue con el lúcido manual, dejando la superficie lista para pintar con un esfuerzo mínimo.
  • Instalaciones integradas: la propia estructura metálica sirve de canalización para ocultar el cableado eléctrico y las tuberías de forma segura y estética.
  • Tipos de placas según la estancia

Antes de instalar pladur en casa debemos pensar un poco en la planificación. Existen muchos tipos de pladur diferentes y cada fabricante distingue las propiedades de cada placa mediante un código de colores en la superficie. Antes de la instalación valora cuál es el tipo más apropiado para tu caso concreto: 

Placa estándar (blanca o gris)

Es la opción básica y más económica de instalar pladur, pensada para estancias secas. Funciona a la perfección en salones, pasillos o dormitorios donde no existen riesgos de humedad ni requisitos específicos de protección contra el fuego.

Placa hidrófuga (verde)

Su tratamiento con aceites siliconados reduce la absorción de agua, convirtiéndola en un material imprescindible en zonas húmedas. Si tu proyecto implica instalar un techo de pladur en un cuarto de baño o una cocina, esta es la única opción viable. Soporta la humedad ambiental, aunque no está diseñada para el contacto directo y continuo con el agua sin una impermeabilización adicional.

Placa ignífuga (rosa o roja)

Incorpora fibra de vidrio en su núcleo para resistir altas temperaturas. Su uso es muy recomendable, y a veces obligatorio por normativa, en zonas como revestimientos de chimeneas, cocinas industriales o locales públicos que requieren una mayor protección pasiva contra incendios.

Placa de alta dureza (amarilla)

Gracias a su mayor densidad, resiste mucho mejor los impactos que la placa estándar. Es la candidata ideal para instalar pladur en lugares con mucho tránsito, como colegios, hospitales o recibidores estrechos donde las paredes están expuestas a roces continuos o golpes de mobiliario.

Planificación del proyecto: tiempo y presupuesto

Con el material definido, el éxito depende del orden. El proceso de instalación sigue una secuencia lógica inamovible: medición, montaje de la estructura, colocación del aislamiento, fijación de las placas y tratamiento de juntas. Saltarse pasos o alterar este orden suele complicar el acabado final.

En términos económicos, instalar pladur es muy competitivo. Si bien el coste de los materiales, sumando placas, perfilería, tornillería y pastas, puede superar ligeramente al del ladrillo y el yeso, el ahorro en horas de mano de obra equilibra la balanza. 

Además, una buena planificación permite revestir una habitación estándar en un fin de semana, respetando siempre los tiempos de secado de la pasta, lo que supone una ventaja innegable para cualquier proyecto doméstico.

Herramientas y materiales necesarios antes de empezar

Veamos cuáles son las herramientas manuales y materiales de construcción necesarios para instalar pladur de manera profesional. 

La estructura y fijaciones: el esqueleto del sistema

Instalar pladur funciona con una lógica de ensamblaje muy concreta, similar a un mecano, donde cada pieza cumple una función estructural insustituible. Para comprar con criterio en el almacén, conviene familiarizarse con la terminología técnica.

Perfilería metálica

El acero galvanizado constituye la base de todo el montaje. Si el objetivo es instalar pladur en una pared, necesitaremos canales y montantes. Los canales tienen forma de "U" y actúan como carriles guía fijados al suelo y al techo original. Los montantes, con forma de "C", encajan verticalmente dentro de los canales y soportan el peso de las placas; además, sus perforaciones facilitan el paso de instalaciones eléctricas.

El escenario cambia ligeramente al instalar un techo de pladur. Aquí la perfilería habitual son los maestros (a menudo referenciados como TC-47 o similares) y los perfiles angulares perimetrales. Estos elementos, unidos al forjado mediante varillas y cuelgues, crean una cuadrícula resistente suspendida en el aire.

Tornillería específica

Un error frecuente con la ferretería al instalar pladur es recurrir a tornillos de madera o estándar. El sistema requiere fijaciones diseñadas para este propósito. Por un lado, están los tornillos PM (placa-metal), de color negro fosfatado para resistir la humedad del yeso y con cabeza de trompeta para no rasgar el papel. 

Por otro lado, los tornillos MM (metal-metal), también llamados "de cosido", son pequeños, con punta de broca y cabeza ancha, y sirven exclusivamente para unir los perfiles metálicos entre sí.

Aislamiento interior

Para aprovechar las cualidades térmicas y acústicas del sistema, el espacio entre perfiles debe rellenarse con lana mineral (de roca o fibra de vidrio). Este material debe tener el espesor justo para ocupar la cámara sin quedar comprimido, asegurando el confort final de la estancia.

Materiales para el tratamiento de juntas

La fase de encintado define la estética final. Para unir las placas de pladur y que la superficie parezca continua, se utiliza pasta de juntas y cinta. Aunque la cinta de malla autoadhesiva parece más sencilla, la cinta de papel microperforada ofrece una resistencia a la tracción superior y previene mejor las fisuras a largo plazo.

Respecto a la pasta, existen opciones de secado al aire, que vienen listas para usar en cubo y permiten trabajar con calma, y pastas de fraguado en polvo, que endurecen por reacción química en tiempos cortos. 

Para quien se inicia en instalar pladur, la pasta lista al uso o la de secado lento suele ser más agradecida. No hay que olvidar los guardavivos, perfiles que protegen las esquinas exteriores de golpes y aseguran un canto recto y limpio.

Kit de herramientas para el montaje y acabado

No hace falta invertir en maquinaria industrial para instalar pladur, pero sí contar con utensilios que aporten precisión. Las herramientas de medición son el punto de partida: un flexómetro robusto y un nivel de burbuja largo son obligatorios. Sin embargo, un nivel láser facilita enormemente la tarea de sacar plomos y niveles, ahorrando mucho tiempo de comprobación.

Para manipular los materiales, las herramientas de corte manual como un cúter profesional con hoja recambiable es la herramienta estándar para cortar las placas, mientras que unas tijeras cortachapas son necesarias para ajustar la perfilería metálica. Un serrucho de punta será de gran ayuda para abrir los huecos de enchufes e interruptores.

A la hora de fijar las placas, un taladro atornillador es suficiente, pero se recomienda encarecidamente usar una punta con tope de profundidad. Este pequeño accesorio evita que el tornillo atraviese el cartón de la placa, lo cual anularía su capacidad de sujeción.

Finalmente, para el lucido después de instalar el pladur se requiere un juego de espátulas de varios tamaños (estrechas para cargar, anchas para afinar) y una llana, junto con una lijadora manual y tacos de lija de grano fino para dejar la pared lista para pintar.

Seguridad y protección personal

Trabajar con perfiles metálicos implica manipular bordes cortantes, y el lijado del yeso genera un polvo muy fino. El equipamiento de protección no es opcional: unos guantes resistentes a cortes, gafas de seguridad y, muy especialmente, una mascarilla adecuada para partículas, harán que la experiencia sea segura y mucho más agradable.

Cómo instalar pladur en una pared

Dominar la técnica del trasdosado autoportante, que es el nombre técnico para revestir un muro con una estructura independiente, supone un verdadero salto de calidad en cualquier reforma. 

A diferencia de pegar las placas directamente con pasta, este método genera una cámara de aire que permite corregir paredes desplomadas, ocultar instalaciones sin abrir rozas y mejorar notablemente el confort de la vivienda. Aprender cómo instalar pladur en una pared siguiendo este procedimiento te garantizará un resultado robusto, estable y duradero.

Replanteo y trazado de las guías

El trabajo de instalar pladur en una pared comienza mucho antes de coger el taladro. La precisión en el dibujo inicial define el éxito de todo el montaje. Primero debemos decidir la separación respecto al muro original, calculando el espacio necesario para alojar los perfiles y el material aislante, lo que suele requerir unos cinco o seis centímetros.

Con la ayuda de un tiralíneas o bota de marcar, se dibuja en el suelo la línea donde irá el carril base. Aquí entra en juego la plomada o, mucho mejor, el nivel láser, herramientas de medición indispensables para proyectar esa misma referencia en el techo. Si estas dos líneas no son exactamente paralelas, la pared quedará inclinada, complicando la colocación posterior de muebles o cerámicas.

Construcción del esqueleto metálico

Una vez marcado el perímetro, se procede al ensamblaje de la perfilería de acero galvanizado. La solidez al instalar pladur en una pared depende enteramente de esta estructura oculta.

Fijación de los canales

Los canales, perfiles con forma de "U", se atornillan al suelo y al techo siguiendo las marcas realizadas. Un detalle que distingue un trabajo profesional es la colocación de una banda acústica estanca en la base del perfil antes de fijarlo. 

Esta tira de espuma absorbe las vibraciones y evita que el sonido se transmita a través de la estructura. La fijación se realiza cada 60 centímetros con tacos y tornillos adecuados a la dureza del soporte.

Colocación de los montantes

Los perfiles verticales en forma de "C", llamados montantes, se encajan dentro de los canales mediante un leve giro. Para facilitar el montaje y permitir la dilatación natural del edificio, conviene cortarlos un centímetro más cortos que la altura total de la estancia.

La separación entre ellos, conocida como modulación, suele ser de 600 milímetros para tabiques estándar. No obstante, si la pared va a soportar alicatados o cargas pesadas como muebles de cocina, conviene reducir esa distancia a 400 milímetros para ganar rigidez. 

Los montantes se unen a los canales con tornillos metal-metal o con una punzonadora, vigilando siempre que las perforaciones para las instalaciones queden alineadas.

Instalaciones interiores y aislamiento

Con la estructura abierta, tenemos la oportunidad perfecta para acondicionar la pared. Los cables eléctricos y las tuberías se pasan a través de los orificios troquelados en los montantes, sin necesidad de cortar el metal, lo cual debilitaría la estructura.

Acto seguido se inserta la lana mineral. Los paneles de lana de roca o fibra de vidrio deben ocupar el espacio entre perfiles sin quedar excesivamente comprimidos. Este paso aporta el verdadero valor térmico y acústico al sistema. 

Cerramiento y atornillado de las placas

La fase final consiste en vestir la estructura. Las placas se colocan en posición vertical, pero nunca apoyadas directamente sobre el suelo. Es necesario dejar una holgura inferior de 10 a 15 milímetros para evitar que la humedad capilar del forjado ascienda por el yeso; unos simples retales de placa o cuñas sirven de calzo temporal hasta que se complete la fijación.

Para sujetar los tableros se utilizan tornillos placa-metal cada 25 o 30 centímetros. El uso de un tope de profundidad en el atornillador es vital para que la cabeza del tornillo quede a ras de la superficie sin romper el papel protector. Si el cartón se rasga, la sujeción pierde su eficacia. 

En paredes altas que requieran más de una placa, se deben alternar las juntas horizontales y verticales, una técnica conocida como "trabado" o "matajuntas", similar a la disposición de los ladrillos, que previene la aparición de grietas largas en el futuro.

Guía para instalar un techo de pladur (falso techo continuo)

Instalar pladur en el techo supone un desafío técnico y físico superior al de levantar un simple tabique. Aquí no solo luchamos contra la necesidad de nivelar, sino también contra la gravedad. 

Aunque la lógica del sistema comparte ciertos principios con el proceso de instalar pladur en una pared, la estructura de un techo requiere una fijación al forjado mucho más exigente para garantizar la seguridad total. 

Comprender la mecánica de los cuelgues y la perfilería es el primer paso para transformar un techo antiguo, o excesivamente alto, en una superficie moderna y eficiente.

Definición de la altura y nivelación perimetral

El primer paso de instalar pladur en el techo es una decisión estética y funcional: determinar a qué altura queremos el nuevo techo. A menudo, esta cota viene impuesta por la necesidad de ocultar conductos de aire acondicionado, vigas descolgadas o bajantes de saneamiento. Una vez decidida la altura, debemos trasladar esa medida a todas las paredes de la estancia con absoluta precisión.

En esta fase, el nivel láser se convierte en una herramienta insustituible. Intentar realizar el trazado con un nivel de burbuja y una regla en distancias largas suele acumular pequeños errores que, sumados, resultan en un techo visiblemente inclinado. 

La línea proyectada por el láser marcará la posición exacta donde atornillaremos los perfiles angulares perimetrales. Estos perfiles en forma de "L" sirven de cierre contra el muro y se fijan cada 60 centímetros aproximadamente.

Montaje del sistema de suspensión

La diferencia crítica al instalar un techo de pladur respecto a hacerlo en una pared, reside en su soporte. La estructura no descansa en el suelo, sino que pende del techo original mediante una red de anclajes que debe ser robusta y fiable.

Colocación de varillas y cuelgues

Dibujamos en el techo original una cuadrícula para ubicar los puntos de perforación. Lo habitual es situar los anclajes en hileras separadas entre sí un máximo de 100 o 110 centímetros. 

En cada marca, taladramos el forjado (ya sea hormigón o bovedilla cerámica) e introducimos un taco de latón o un anclaje de expansión específico. De estos puntos suspenderemos las varillas roscadas, unas barras de acero que nos permitirán regular la altura con precisión milimétrica.

En el extremo inferior de cada varilla enroscamos la horquilla o pieza de cuelgue, encargada de abrazar el perfil. Resulta vital comprobar que todas las horquillas queden alineadas al mismo nivel que los angulares de la pared antes de proceder con el siguiente paso.

Instalación de la perfilería maestra

Con los cuelgues en su sitio, introducimos los perfiles de techo —generalmente denominados TC-47— encajándolos en las horquillas mediante un sistema de clipado o presión. 

La distancia entre estos perfiles, conocida como modulación, es más estricta que en las paredes. Se recomienda una separación máxima de 400 milímetros entre ejes. Utilizar una modulación de 600 milímetros, aunque posible, conlleva el riesgo de que la placa se curve o haga "barriga" con el tiempo debido a su propio peso.

Elevación y fijación de las placas

Llega el momento de la verdad y también el de mayor esfuerzo físico. La tabiquería de yeso laminado es pesada y difícil de manipular en altura. Si no se cuenta con ayuda, el alquiler de un elevador de placas, una grúa manual específica, deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad operativa y de salud.

Elevamos la placa hasta que haga contacto con la estructura metálica. Los tornillos placa-metal se aplican cada 15 o 20 centímetros como máximo, siempre en perpendicular a los perfiles maestros.

La técnica del trabado

Al igual que en los tabiques, las juntas nunca deben coincidir formando una cruz. Las placas se colocan "a matajuntas", alternando las uniones transversales entre una fila y la siguiente. 

Además, conviene dejar una pequeña separación de unos 3 milímetros entre placas y en el perímetro contra la pared; esta holgura absorberá las dilataciones naturales del edificio y prevendrá la aparición de grietas en el futuro.

El arte del encintado y el tratamiento de juntas

Muchos creen que saber cómo instalar pladur se limita al montaje de la estructura metálica, pero la diferencia real entre un acabado impecable y uno mediocre reside en el tratamiento de las juntas. Es un trabajo que requiere paciencia y técnica, pues si no se ejecuta correctamente, las grietas acabarán apareciendo tarde o temprano, arruinando el esfuerzo previo.

Elección del material: pastas y cintas

Antes de manchar la espátula, debemos elegir la masa adecuada. En el mercado encontraremos dos grandes familias de pastas y entender su comportamiento nos ahorrará frustraciones durante el proceso.

Pastas de secado al aire

Vienen ya mezcladas en cubos y listas para usar. Su endurecimiento se produce por la simple evaporación del agua, lo que implica que tardan más en secar, especialmente en ambientes húmedos, y tienden a mermar o contraerse ligeramente al perder volumen. 

Son muy agradecidas para las capas finales de afinado y para usuarios que se inician en estas tareas, ya que permiten rectificar errores con calma.

Pastas de fraguado

Se presentan en polvo y requieren mezcla con agua. Endurecen mediante una reacción química en tiempos controlados que pueden variar desde treinta minutos hasta varias horas. 

Al ser mucho más duras y apenas mermar, resultan perfectas para rellenar huecos grandes o para la primera mano de agarre de la cinta, aportando solidez desde el interior.

La cinta: ¿papel o malla?

Aunque la cinta de malla autoadhesiva parece más cómoda de aplicar, la recomendación profesional se inclina rotundamente hacia la cinta de papel microperforada. Esta ofrece una resistencia a la tracción muy superior y se integra químicamente con la pasta, creando una costura sólida que cose las placas entre sí. 

Esta unión robusta es vital tanto al instalar pladur en una pared como en techos, donde las tensiones estructurales son mayores.

El proceso de encintado paso a paso

El secreto de una buena junta no consiste en aplicar mucha cantidad de material, sino en ponerlo en el lugar y momento precisos. El procedimiento se divide en tres capas o manos, respetando siempre el secado de la anterior.

Relleno y pegado de la cinta

El primer paso es verificar que no sobresalga ningún tornillo. A continuación, aplicamos una capa generosa de pasta en el canal que forman las dos placas al unirse. Sobre esa cama fresca colocamos la cinta de papel, presionando con la espátula desde el centro hacia los extremos para extraer el exceso de masa y las burbujas de aire. La cinta no debe quedar seca ni con bultos, sino planchada y totalmente embebida.

La carga o segunda mano

Una vez seca la cinta, notaremos que la zona se ha hundido ligeramente debido a la merma. La segunda mano sirve para igualar el nivel. 

Utilizamos una espátula un poco más ancha, de unos 15 o 20 centímetros, para cubrir la cinta y rellenar el rebaje natural de las placas. En este punto no buscamos la perfección absoluta, sino nivelar la superficie.

El afinado o terminación

La tercera mano define el acabado final. Aquí empleamos la llana o una espátula ancha de 30 centímetros para aplicar una capa muy fina, extendiéndonos unos 15 o 20 centímetros más allá de la junta original. 

El objetivo es "abrir la mano", suavizando la pendiente entre la unión y el resto de la placa para que, visualmente, la pared parezca una pieza única. Conseguir dominar la técnica es muy importante al instalar un techo de pladur, donde la luz rasante de las lámparas o las ventanas delata cualquier irregularidad.

Soluciones para esquinas y rincones

Las zonas donde la pared cambia de plano requieren un tratamiento específico para mantener la geometría y resistir el uso diario.

  • Rincones interiores: para las uniones entre dos paredes o entre pared y techo, doblamos la cinta de papel por su pliegue central marcado. Aplicamos pasta a ambos lados del ángulo, colocamos la cinta doblada y la planchamos con cuidado usando una espátula de rincón o la normal, asegurando un vértice limpio.
  • Esquinas exteriores: estos son los puntos más vulnerables de la vivienda. Aquí no basta con cinta; es necesario instalar guardavivos. Estos perfiles, que pueden ser metálicos o plásticos con papel reforzado, se pegan con pasta a la esquina viva para aportar rectitud y protección contra impactos. Cubrirlos requiere cargar pasta progresivamente hacia los lados para disimular el grosor del perfil, una labor que exige paciencia para lograr que la transición sea invisible al ojo.

Conclusión: instalar pladur es más fácil de lo que parece

Saber cómo instalar pladur abre un mundo de posibilidades tanto en reforma como en obra nueva. Con una planificación adecuada, los materiales correctos y una ejecución ordenada, es posible levantar paredes, crear falsos techos y obtener acabados lisos y profesionales sin obra húmeda ni tiempos de espera largos. 

Ya sea para mejorar el aislamiento, renovar estancias o diseñar espacios modernos, las placas de pladur son un sistema limpio, rápido, versátil y al alcance de cualquier persona con ganas de aprender.

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